El Alma viaja hacia dentro y hacia afuera.
En su constante movimiento, es inalterable. Es solo ACCIÓN.
Dentro de esa Acción, el Alma se expande y aumenta su capacidad versátil. La frecuencia vibratoria cambia continuamente, no se altera, solo se adapta a cada situación, se vuelve cada vez más sutil.
A partir de la 8ª dimensión nuestras configuraciones energéticas cambian. Cada vez más etéreos, nuestros «cuerpos» evolucionan sin una apariencia determinada. Solo somos fuego, aire, éter…Luz.
Pongo números a las dimensiones porque aquí en la Tierra necesitamos esas referencias para comprender. Sin embargo, allí no existen de esa misma forma.
Todo se da en la Espiral perfecta de la Creación. Todos estamos a la misma “altura” aunque en distintos Estratos de Conciencia.
Los Códigos de Luz de nuestro ADN-Energético se reconfiguran a medida que avanzamos. Todo nos deja una impronta de Luz…el Silencio, el Amor, la Alegría, el Conocimiento… aquello que ahora nos sirve para comprender se nos queda muy corto para poder explicar si quiera la transformación experimentada en esas otras esferas de conciencia. La trascendencia natural del Ser se hace protagonista y nos guía hacia lo que seremos. Cada Alma confía en esa Naturaleza Creadora y en esos cambios que subyacen de su propia evolución. En la Creación, esos cambios son aceptados, deseados. Son la consecuencia natural del Camino recorrido.
La Belleza, la Magia, la Creatividad…se intensifican en el interior del Ser, en continuo cambio y trascendencia infinitas.

La Fusión con el Todo llega cuando el Alma ha recorrido su camino completo. Cuando siente la más pura necesidad de hacerlo. Se despide de sus Seres Amados y trasciende definitivamente.
He visto en ocasiones como ocurre esto.
Es indefinible, no existen palabras que puedan expresar lo que ocurre en ese momento. Cada Alma trasciende y se Fusiona de forma distinta. Son colores diferentes, pasos distintos… los Maestros de esa Alma lo acompañan a veces hasta un límite, los Ángeles y Arcángeles entonan sus cantos, la vibración aumenta. Es un acto íntimo, familiar, compartido con Almas afines.

Existe una especie de bruma colorida. Cada color expresa una manifestación del Alma que trasciende. Se potencian en ese breve recorrido.
La Energía de esa Alma aunque cegadora, es posible mirarla, es necesario, porque te ayuda a trascender. Pequeñas o grandes cosas, pero ese Amor que recibes en ráfagas, oleadas o incluso desde tu propio interior hacia fuera, te permite acceder a una conexión superior de Conciencia que te impulsa a desprenderte de lo superfluo. Lo innecesario.
Es una impronta de Amor Puro que arrasa con tu Ser y te cambia.

La Luz desprendida como estela de esa Alma podría aniquilar una galaxia entera, millones de agujeros negros quedarían fulminados…pues las oleadas de Amor Puro que se producen en ese instante te llegan, atraviesan, transforman. Provienen del Padre Celestial que recibe a su Alma y la acoge con Alegría y Serenidad.
Aún así, sabes que ese Alma que se Fusiona con el Todo no termina su camino. Incluso podría volver como un Maestro para seguir ayudando en la Creación. Solo ese Alma y el Todo saben.
Me doy cuenta de lo inmenso que es todo. Hasta lo más pequeño tiene una profundidad que no vemos, pero si podemos percibir. Su Grandeza. Su Vida.
Deseo que este ejercicio te eleve hacia esas otras Esferas de Conciencia que existen más allá de nosotros.
Un fuerte abrazo… y ¡feliz semana!