¡Hola!
Como os prometí la semana pasada, hoy deseo contaros la causa de mi afición por la búsqueda de Atlántida y del origen de nuestro planeta. Desde pequeña, he devorado información sobre estos temas con la consiguiente decepción, ya que no reconocía como veraces las escuetas historias que han llegado hasta nuestros días.
Gracias… ¡y un fuerte abrazo!
Las memorias de Atlántida son la experiencia de mi ser interior, Jadesh la Atlante, y la de mi propia Alma, como Hija de la Tierra. Tratan, pues, sobre la historia de la Tierra, de nuestro sistema solar, galaxia y de cómo los Atlantes encontraron este sagrado lugar que habitamos. Su objetivo era la idea de poder experimentar el amor encarnados en la materia y no solamente en el espíritu, ellos se dedicaron, consecuentemente, a la observación y co-creación en la Tierra. (Para más información sobre el mito de la Tierra, ver en mi blog el capítulo Soy Jadesh de Memorias de Atlántida).
Mis recuerdos y conexión con Atlántida se remontan a la infancia. La pasión por las civilizaciones antiguas, quiero decir, por la verdadera historia de la humanidad, me ha llevado a leer mucho, buscar textos que expliquen nuestra Historia desde su origen.
Desde siempre, los estudios sobre Atlántida me atraían especialmente. Cuando leí los diálogos Timeo y Critias de Platón sentí un rechazo absoluto por su descripción de la extinción de Atlántida, pensé que faltaba coherencia. Me resultaba imposible comprender que los Atlantes, que tenían elevados conocimientos y tecnología, hubieran caído en un final tan catastrófico y absurdo.
Percibía que los diálogos mencionados, más que una descripción histórica, eran algo ejemplarizante, una fábula, cuya moraleja apuntaba a que la guerra es la única vía de solución; que la maldad se impone siempre y que el ser humano debe acostumbrarse a ver la existencia de esa forma. No he vuelto a consultarlos jamás.

La Atlántida fue Amor, Luz y Conocimiento
En resumen, el vacío de información sobre las épocas primigenias de nuestro planeta y primera humanidad, nos impide conocer lo ocurrido. No disponemos en la actualidad del hilo conductor en nuestra propia historia planetaria. Me podríais recordar que existen en las diferentes culturas los llamados libros sagrados, pero la mayoría están cercenados, mutilados y tergiversados para siempre. Y sin embargo, sorprendentemente, en algunos de ellos, como también en las mitologías clásicas y egipcia, podemos encontrar acceso a una información que, con mente suficientemente abierta, nos permite conocer detalles importantes sobre nuestros orígenes. En palabras de Anne Givaudan: “Vuestra ingenuidad, así como vuestra falta de investigación, de conocimiento sobre vuestros orígenes, son obstáculos importantes en vuestra evolución”.

En 2019, comencé a escribir sobre Atlántida y la historia de la Tierra.
La información me ha sido transmitida de manera muy vívida y ha ido ampliándose hasta el día de hoy. Los sucesos y experiencias registradas, evocan la época más oculta, pero también, más luminosa de nuestro planeta.
Veréis, hacia el año 2014, una mañana paseando por el parque que hay junto a mi casa en Sevilla, sentí la necesidad de sentarme y meditar frente al lago que se ubica en su centro. Al poco tiempo, me vi en una ciudad etérica, blanca, luminosa, con amplios canales. En el agua azul, brillante, profunda, unos delfines asomaban su cabeza. Ellos, al igual que nosotros, tenían una configuración semi etérica y de todos los que nos encontrábamos allí se desprendía un aura dorada, luminosa alrededor de nuestro cuerpo. Los delfines nos comunicaban los cambios no solamente energéticos, sino de cualquier otro tipo, en las cercanas y profundas aguas del océano, así como, el estado de la energía en las especies que lo habitaban. Ellos, los delfines, eran también Atlantes y observaban la evolución del planeta desde su acuático mundo.
Al acabar la meditación, supe que había accedido a recuerdos importantes y tuve la certeza de haber estado en Atlántida.

Los Atlantes desean recordarnos que el verdadero camino está en nuestro corazón. Ninguna verdad está fuera, todo se encuentra en nuestro interior y debe fluir en libertad. El Amor siempre se abre paso.
Ahora soy consciente de que llevo inmersa en esta historia toda la vida. Un anhelo de algo que sentía en el corazón. Si buscáis también en vuestro interior, estoy convencida de que encontraréis, una tras otra, las razones de vuestra existencia en este planeta, como me ha ocurrido a mí.
Hasta aquí el blog de hoy donde os he compartido el vínculo que me une a Atlántida y el origen del conocimiento sobre ella.
La próxima semana continuaré relatando mis experiencias en esta búsqueda espiritual.
¡Feliz semana!
Blog Memorias de Atlántida. Mª José Vázquez