ELEMENTALES Y SUTILES

¡Hola, querida Alma!

En esta ocasión, Jadesh la Atlante nos narra el nacimiento de los Elementales y los seres Sutiles, que habitan en la Tierra y ejercen como guardianes de la pureza natural del planeta. Lagos, prados, cuevas, montañas, árboles…, todo queda bajo su atenta protección. En el momento presente, ellos apelan a nuestra responsabilidad como hijos de la Tierra para cuidar, entre todos, cada mágico rincón del planeta.

Gracias… ¡y un fuerte abrazo!

(Thoreau) se había propuesto llegar a ser justo y, en este propósito, siguió la antigua doctrina, contraria a la científica, de que determinados secretos de la Naturaleza sólo se revelan al observador que ha alcanzado cierto desarrollo moral.

Robert Bly

Stephen Harrod Buhner, Las enseñanzas secretas de las plantas.

Existe un mundo dentro del nuestro, es el Cosmos interior de la Tierra.

En la Creación existen seres que cuidan y protegen todos los entornos naturales,  así como, los elementos fundamentales de cada planeta. Son seres sutiles, que habitan en diferentes esferas etéricas, unas profundas y elevadas, otras, superficiales y cercanas a nuestra dimensión. Ellos existen en función de sus tareas en la conservación de la Naturaleza y ejercen de guardianes de su equilibrio, forman una simbiosis con el medio en el cual han nacidoy se desarrollan.

La noche estimula sensaciones que transforman al ser y lo hacen entrar en otro estado de conciencia. Y en una de esas noches, en el momento mágico cuando las energías del día dejan paso a las de la noche, ocurrió que, en un momento de descanso, varios equipos de trabajo nos habíamos trasladado al continente para sentir las dulces vibraciones de la Madre.

La Tierra de entonces, pura y nueva, mostraba todo su esplendor. Una energía dorada envolvía a la luna y al planeta. Dibujaba el símbolo de infinito y creaba una radiante luminosidad en el cielo nocturno. Lo que estábamos contemplando no era habitual, la naturaleza reflejaba una luz anaranjada y creaba tornasoles azules y dorados. Las flores refulgían en la oscuridad y atraían la mirada de los Atlantes y de los animales. Observamos cómo se reunieron a nuestro alrededor animales, pájaros e insectos, atraídos por la curiosidad ante lo inusual. Los felinos, se acercaban silenciosos, necesitaban sentirnos y recibir nuestras caricias. La atmósfera del entorno desprendía un amor puro que recordaríamos para siempre.

Es cierto que mi origen no es la Tierra, pero en el interior, una gran parte de mi ser pertenece a este sagrado planeta; es por este motivo por lo que aún sigo aquí, mi compromiso con él sigue aún vigente hoy en día. Nunca lo he abandonado.

Entonces supimos que algo ocurría y, al instante, observamos cómo una legión de ángeles descendía de la bóveda celeste e iluminaba la tierra, convirtiendo la noche en día. Algo muy bello e incomprensible estaba ocurriendo. Uno de los arcángeles señaló hacia las aguas del lago, otro, dirigió nuestra atención hacia unas flores que brillaban más de lo normal en la oscuridad de la noche. Levantamos la vista, ayudados por nuestros cuerpos etéricos nos elevamos a unos metros del suelo para observar mejor. El lugar resplandecía: los árboles, las montañas, los prados, el océano, las nubes se iluminaron, como si millones de estrellas hubiesen caído y prendido fuego a la Tierra. En un instante, comprendimos que estábamos asistiendo al inusual nacimiento de los elementales y de los seres sutiles del planeta, guardianes de la naturaleza.

Desde que sembramos de vida la Tierra negra, la naturaleza y la energía creadora del planeta se dejaron llevar por el Amor Puro. Este sentimiento,  que perciben los seres con alma y conciencia, permite crear aquello que se anhela. En aquellos tiempos, la Tierra aún soñaba. Y en su sueño, la Vida fluía con sutileza, sin avisar. La Creación es Vida, que se manifiesta en cualquier lugar, de cualquier forma. Simplemente aparece por sí misma.

No puedo recordar las expresiones en los rostros de mis compañeros. Solo podía percibir aquellas sutiles vibraciones en mi corazón.

Decidí acercarme a la orilla. En cada burbuja había un pequeño ser elemental que comenzaba a despertar abriendo sus redondos y curiosos ojos. Del germen de vida sembrado, del sueño de la madre Tierra, habían germinado estos seres que, poco a poco, fueron tomando conciencia de sí mismos dentro de su confortable burbuja, hasta que en su esencia sintieron que era el momento de trascender. El momento de nacer. Sus dones y capacidades designan su labor: guardianes de una flor,  de un lago, de una montaña o de cualquier ser de la naturaleza. Tienen la facultad de saber quiénes son y para qué han venido. Saben lo que deben hacer. En ellos existe la Llama Viva del conocimiento creador, su poderosa conexión espiritual supone que no necesiten guía ni consejo. Sienten y perciben a diferentes niveles de conciencia, saben moverse por las distintas dimensiones de forma intuitiva. Son conscientes de las leyes espirituales. Conocen el Verbo Creador, saben cómo sanar un lugar, un ser, una energía, empleando la Luz sutil del cosmos.

Se extasían ante la belleza de la existencia. Persiguen la armonía y el equilibrio. Aman.

Los Elementales pueden adquirir una forma física, humana, pero su estado natural será estar fusionados energéticamente con el entorno que protegen. Los Sutiles son seres energéticos que propician la Vida y el Conocimiento en cada lugar, elevan la vibración y acompañan a los seres y al planeta en su proceso álmico.

Lentamente, vimos como las burbujas, bolas transparentes multicolores estallaban en el ambiente húmedo de la noche. De ellas, emergían estos seres, muy pequeños, etéricos, que nos sonreían e, inmediatamente, se lanzaban a la profundidad del lago y se fundían con sus limpias aguas. Lo mismo ocurrió con las burbujas que surgieron de las flores, los seres salían y se fundían con la flor, el árbol o la tierra de donde procedían. Estuvimos allí presentes hasta que todos nacieron. Fue después, mucho después, cuando nos dimos cuenta: la totalidad del pueblo Atlante habíamos asistido y contemplado el fenómeno. Tuvimos la suerte de presenciar el nacimiento de un nuevo reino en la Tierra. Los mecanismos básicos de la Vida son similares en toda la Creación. Algunos de nosotros, los más antiguos, habían asistido ya alguna vez a un acontecimiento tan extraordinario.

Casi al alba, los cuerpos angélicos, dando por finalizada su labor en el nacimiento de los nuevos seres, ascendieron y se desvanecieron en el firmamento. Los Atlantes, poco a poco, también fueron incorporándose a sus tareas habituales.

Al amanecer no acudí sola al acantilado de siempre. Una pantera negra me acompañaba, un precioso animal que llevaba tiempo siguiéndome por el bosque.

A veces, lo contemplaba en la lejanía observándome. Su energía me llegaba con claridad, era curioso e inteligente. Sus grandes dimensiones no me intimidaban, con el tiempo me demostraría que su corazón era puro y valiente.  Llevaba caminando junto a mí desde que, momentos antes del alba, me separé de mis hermanos para iniciar el habitual paseo por el acantilado.

Estuvimos allí hasta que la corona solar se elevó de entre las frías aguas del océano, envolviéndonos con colores que decían: AMOR, AMOR, AMOR. Los dos nos miramos, con profundidad, oteando en la inmensidad del otro para saciar nuestra mutua  curiosidad. Comprendí su íntima naturaleza y lo bendije. Sus ojos verdes, que contrastaban con un hermoso pelaje negro azabache, me transmitieron un sentimiento de amor profundo: acababa de nacer una eterna amistad.

A partir de entonces, la Tierra, comenzó a dar señales de una mayor conciencia. Lo que no esperábamos era la forma en que ella se iba a expresar ante nosotros.

oooOooo

MENSAJE DE JADESH LA ATLANTE:

Los hijos de este planeta, que vivís en el tiempo actual, os encontráis perdidos, desubicados, desconocéis la profundidad del amor de la madre Tierra. ¡Cuanta información tergiversada, omitida, perdida! Debéis saber que el planeta que habitáis es un lugar sagrado porque la Vida anida en él, crece, se multiplica y lo hace desde el amor más profundo. No importa lo que hayáis hecho o lo que creáis haber hecho. Debéis salir ya de vuestra ensoñación obscura y solitaria, pues lo que os está esperando es un regalo tan inmenso, que ni siquiera lo podéis imaginar.
El amor que habita en vosotros es la clave. Si sois capaces de superar la carencia de amor en la que creéis estar, avanzaréis en el verdadero camino espiritual al que solo os puede guiar el corazón.
Solo tú sabes lo que deseas, lo que necesitas. Todos los obstáculos ya están salvados y tu Alma reclama su lugar en la Creación. Perdónate y perdona. Nada es relevante más allá de VIVIR, SENTIR.
¿Deseas trascender tus miedos?... ¡Pues ríe, canta, baila! ¡CONFÍA!

Hasta aquí la vivencia de hoy, la próxima semana publicaré un nuevo capítulo del blog Despertar de Conciencia. Muchas gracias.

¡Feliz semana!

Blog Memorias de Atlántida.  Mª José Vázquez Uceda

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María José Vázquez

Y acompaño a personas que se encuentran en un Despertar de Conciencia

Mi misión es ayudarte a desarrollar tus capacidades, amplificar tu propio conocimiento y comprensión sobre la Vida a través de los Registros Akáshicos, Terapia Fractal

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