¡Hola querida Alma!
En el anterior blog, el viaje junto a los Maestros Akáshicos me llevó a experimentar la expresión y la eficacia. En esta ocasión, me conduce hacia la compasión y la dulzura.
Ellos me guían de manera amorosa y atenta y me elevan hacia mundos internos del Alma, que representan sentimientos imposibles de percibir desde nuestra configuración física.
Espero que te sirva y sea de provecho.
Gracias… ¡y un fuerte abrazo!

«Durante años había luchado contra mi corazón, porque tenía miedo a la tristeza, al sufrimiento, al abandono. Siempre había sabido que el verdadero amor estaba por encima de todo eso, y que era mejor morir que dejar de amar.«
Paulo Coelho. A orillas del río Piedra me senté y lloré.
De nuevo, el círculo energético trazado en el aire por los Maestros Akáshicos nos transportó a otra dimensión dentro de mi cosmos interior. Al acceder a ella, sentí ahogo y angustia acompañados de una punzada en el vientre, que me produjo un sufrimiento insoportable. La energía ahí concentrada pujaba por salir.
Uno de los Maestros se acercó hasta mí, sentí en el corazón su consuelo y Compasión. Con un gesto extrajo la energía acumulada, la liberó y desapareció el dolor.
Desde que había comenzado la experiencia, se me representaron escenas de mi vida presente y otras anteriores. Se trataba de momentos donde mi propio juicio, había hecho daño y causado dolor y sufrimiento a otras personas. Observé que el juicio a uno mismo es el más duro y difícil de aceptar, es un autocastigo que nos infligimos cada día, cada minuto y es terrible. No deseaba continuar contemplando aquellas escenas. Me hacían mucho daño. Ya no podía más.

El Maestro puso su mano en mi corazón y yo coloqué la mía en el suyo.
Ese amoroso gesto me envolvió en una ola de compasión y perdón.
En la vida, en general, todos deseamos ser buenas personas, ansiamos lo mejor para nosotros mismos y para los demás y este anhelo puede parecer suficiente. Sin embargo, la compasión nos lleva mucho más allá. Aquí, en la Tierra, el principal obstáculo para alcanzarla es el juicio, que emitimos constantemente, incluso, sin darnos cuenta, hacia nosotros y hacia los demás. El dolor causado queda anclado al ser y abre una brecha creando un vacío emocional, que puede afectar a la persona. O al contrario, quedar oculto para siempre, impidiendo amar, en ambos casos, en coherencia y libertad.
La compasión es una manifestación del Amor Puro y en su ausencia solo existe dolor en el alma. Cuando permites que te inunde, cambia la mirada sobre la vida y recuperas la inocencia. Si primero la practicas en ti, es mucho más sencillo aplicarla después hacia otros. Es necesario sentirla hacia uno mismo para así, poder perdonarse y perdonar a los demás.
Después de que el Maestro me liberase del dolor, me sentía exhausta.
Los Maestros formaron un círculo y me invitaron a que me situara en su centro. Proyectaron su luz sobre mí. Confiada, me dejé llevar. Una esfera de energía de múltiples colores rodeó mi ser. Totalmente relajada comencé a elevarme por encima de todos. No recuerdo cuanto tiempo pasó, solo sé que, cuando reaccioné, me encontraba en un lugar completamente diferente.
Una apacible naturaleza nos acogía. Las esbeltas montañas que se dibujaban en el horizonte y el lago de aguas tranquilas frente a nosotros contribuían a la sensación de bienestar que percibía.

Un enorme sol teñía de naranja el cielo. Se divisaban algunos planetas. Uno de ellos con anillos y lunas a su alrededor parecía Saturno. Los Maestros Akáshicos, sentados bajo los sicomoros en posición de loto, me rodeaban. Un silencio profundo y respetuoso me hacía llegar sus limpias energías, que me arropaban y me hacían sentir plena y llena de vida.
La Maestra me dijo: ¿Sabes qué lugar es este, imaginas que hacemos aquí?
Telepáticamente le contesté que sabía del proceso sanador tan profundo en el que me encontraba, que éste, ampliaba mi conocimiento.
Afirmó con la cabeza y volvió a dirigirse a mí: este lugar habita en tu interior, acudes a él a menudo. Ahora, creemos necesario que conozcas su origen para comprender ciertos aspectos de tu vida.
El Maestro que representaba la Dulzura, me observaba con gran amor y, en ese instante, lanzó una esfera etérica, cristalina y brillante, hacia mi corazón. Una cálida ola de pura energía me inundó. La vacuidad se adueñó de mí, quedé absolutamente en blanco. Fui plenamente consciente de que el todo y la nada existían a la vez dentro y fuera de mi ser. La energía comenzó a circular por mi cuerpo etérico a gran velocidad arrasando bloqueos a su paso.
Cuando un sentimiento se manifiesta desde el miedo, la normal expresión de la dulzura se ve bloqueada.
La Maestra me dijo nuevamente: este lugar fue creado por ti y para ti misma, antes de encarnar en esta vida en la Tierra, como espacio de sanación, de encuentro. Es tu refugio interior. Has acudido a él en momentos en que tu vida parecía no tener sentido y, también, cuando has deseado encontrarte con Maestros y otros seres y compañeros de luz. Ahora, con este conocimiento, puedes acudir a él desde otra perspectiva, sabes que puedes crear nuevos espacios, embellecerlos, hacerlos tuyos. Este es tu hogar, María José. Ámalo, pues aquí vas a vivir con alegría y discernimiento, simplemente disfruta de él y, desde aquí, crea. Vive sin miedo y vivirás con dulzura. El Padre puso en ti dones y capacidades para que los disfrutes. No son para guardarlos, sino para emplearlos.
Tomar conciencia de cada momento aporta la perspectiva suficiente para existir en plenitud, en cualquier realidad posible. Observé a mi alrededor. El lugar, ahora, parecía más familiar. Si, lo reconocí. Me sentí como en casa, siempre me ocurría, pero ahora entendía por qué.
Nos elevamos por encima del círculo y de los sicomoros hacia el cielo luminoso y bello. Desde fuera, el planeta se parecía a nuestra amada Tierra. Era, también, un mundo azul.

En aquel instante, sentí un escalofrío. Fui consciente de que aquel hermoso lugar era la Tierra, pero hace mucho, mucho, mucho tiempo.
Con ella frente a nosotros, nos colocamos en círculo y con los brazos extendidos comenzamos a danzar aumentando la velocidad en cada giro. Con ayuda de nuestros sonidos y cánticos se abrió un portal energético que, con una fuerza inusitada, nos transportó a otro lugar.
Hasta aquí la experiencia de hoy, en un viaje a través de diferentes dimensiones en las capas más profundas de mi ser donde los Maestros Akáshicos me guían y acompañan en este singular recorrido.
La próxima semana Jadesh la Atlante continúa su relato en una Tierra nueva, plena de vida.
¡Abrazos!…os deseo una feliz semana.
Blog Despertar de Conciencia. Mª José Vázquez Uceda