AMOR VERSHÂDEૐ

Parece que la Humanidad está al borde del abismo. 

Hay mucho enfado, por todo lo que está ocurriendo en el mundo y gran confusión y temor por lo que pueda ocurrir.

Desde el mundo espiritual se nos llama a la calma.

Es cierto que todo lo que estamos viviendo no tiene precedentes. La información que nos llega por distintas fuentes, nos hace temer lo peor, sin embargo, debemos ir con cautela. Existen dos fuerzas en la Tierra que llevan mucho tiempo en litigio.

La Luz, que desea un avance espiritual de la Madre Tierra y de sus Hijos de forma gradual, tranquila, armoniosa. 

La otra fuerza hermana, la Oscuridad, desea seguir anclando a esta difícil realidad (cada vez más virtual) a todos los seres humanos incluida la Madre Tierra, alejándonos de nosotros mismos, de nuestra verdadera naturaleza. 

Alejándonos del Amor y de la simbiosis con la Creación.  Cada Fuerza cumple su papel, sus funciones.

La Oscuridad, nos muestra líneas temporales alternativas que nos aterran. 

A la vez que bloquean la verdad de nuestra Esencia, también están obligados a darnos el Conocimiento necesario. Sin embargo, no suelen hacerlo de forma completa o clara. Esto nos confunde más que nos ayuda.

Estamos construyendo un nuevo Mundo desde cero. Los Hermanos de Luz nos recuerdan que ahora más que nunca nos necesitamos Unidos y en Amor, resolviendo desde el Corazón. Sin caer en la trampa de la Oscuridad, en el miedo.

Hace años en una meditación, un Hermano Cósmico se acercó. Me habló, se plantó delante de mí. No sentí miedo alguno.

Su rostro, era Naturaleza. Parecía la corteza de un árbol, pero con musgo en algunas partes. Su cabeza no tenía pelo, pero sí unas protuberancias redondas como bultitos que partían desde el centro de su frente hacia detrás de las orejas.

Sus preciosos ojos enormes de color ámbar, con un infinito Cosmos interno, brillaban mirándome alegre, pícaro. Sonreía.

Me dijo que nos conocíamos. 

Al instante recordé que en algún momento de mi existencia fuera de la Tierra, mi Alma había sido invitada a su Hogar, para aprender cómo Ellos sostienen su vida en Unidad con la Creación y su planeta.

Recordé mi experiencia junto a Ellos, maravillosa, increíble.

Colaborar con el planeta, observar, comprender de verdad cuales son sus procesos les ayudó a entenderse y entender. La Unión (Vershâdeૐ, como lo llaman Ellos) elevó sus Almas más allá de lo imaginable. Porque es la Unión de Ellos con el Todoૐ 

Hasta una leve brizna de hierba que sea cortada de más, puede romper el equilibrio natural de un lugar. Mi Alma aprendió de Ellos a confiar. Tu corazón te indica siempre el Camino. Hay que dejarse llevar por ello, porque esa es nuestra conexión con Todo.

Mi Hermano Estelar, me mostró también cómo vivían, qué es la Naturaleza y cómo existir junto a Ella sin distorsionarla, sumando siempre…fue mi tutor o Maestro en aquel aprendizaje tan profundo.

Desde que conozco sus costumbres, preceptos, vida, necesito la Naturaleza para vivir. Ahora la comprendo mejor.

Allí aprendí procesos de la Madre Naturaleza, que hay que permitir que ocurran.

Él me invitó a su Unión (boda).

Ambos se situaron fuera de un enorme árbol, frondoso y verde. Su tronco, de apenas medio metro de diámetro iba a ser su Hogar.

Claro, en ese momento yo no entendía nada.

Para llegar a este momento había hecho falta mucho Amor, trabajo personal y de ambos. Evolucionaban juntos hacia lo más Alto, había llegado su momento y eran bendecidos por el Padre Celestial y sus Hermanos. 

De pronto, todo comenzó a brillar, como si cada hoja del árbol, cada pétalo de las flores fuesen de cristal puro, reflejaban su Amor. En esa explosión etérica, todos contemplamos como, simbiotizados con el árbol, se unieron a él y desaparecieron en su interior.

Fue un proceso lento, pero pareció durar solo un instante. Más tarde me dijeron que suele ocurrir así. Esto se debe a la evolución de cada Ser, a veces surge un rayo de Luz que parte de cada uno de los Seres que se Unen.

Entonces, mi corazón se desbordó de felicidad…en esos momentos tuve que cerrar mis ojos. Recé.

Sentí que algo en mi interior se desplegaba. Eran capas de algo denso, que se diluían lentamente. Podía sentir cada emoción, atenuada pero viva y como iba desapareciendo en mi interior. Yo era transparente y podía verlas a través de mí.

Luego, algo palpitaba en mi Ser a un determinado ritmo. Me sentía unida a aquel lugar, a aquellos seres tan increíblemente bellos. Me habían bendecido y ahora también pertenecía a aquel Lugar.

Al cabo de un tiempo, mis amigos cósmicos me invitaron a su nuevo Hogar.

De pronto, me vi en un lugar amplio, diáfano, muy luminoso. Había algunos enseres desconocidos para mí, me invitaron a sentarme en torno a una  mesa redonda. Pusieron sobre ella unos cristales de distinta forma, tamaño y color: rojo, violeta, verde y azul intenso.  Con su sonrisa me animaron a elegir uno… el primero fue el rojo. 

Me indicaron que lo pusiera en un lugar determinado de mi Cuerpo Sutil. Este “elixir” natural que me ofrecían iba a proporcionar un alivio, un desbloqueo para algo muy anclado en mi Ser.  

En otras esferas de conciencia su hospitalidad siempre es práctica. Ellos saben ver en nuestro interior aquello que está profundo, anclado, susceptible de ser subsanado con conciencia. Siempre te ofrecen su Conocimiento solo por Amor.

A continuación Ellos eligieron por mí. Me ofrecieron el violeta. 

Este fue un regalo para más adelante. Me dijeron que en algún momento lo necesitaría. Debería sentir cuando emplearlo. Según sus Anales, este Cristal me aportaría una fuerza y conexión necesaria en momentos difíciles de mi vida. Sería como un impulso a través del cual podría acceder a Ellos y a todos los Seres que me acompañan. También a mi Alma Profunda, mi Esencia. Me dijeron que lo insertara en mi “Corazón”. Así lo hice. 

Algo se produjo en mí. Quizás me desprendí de miedos, aprendizajes emocionales de existencias en la Tierra donde no sabemos nada sobre el Amor.

Ahora se que el Amor todo lo puede porque todo lo ES.

Aquella experiencia me sirvió, lo sé, para ayudarme a transitar este momento en el que vivimos. Desde el equilibrio y la calma.

Aquí y ahora, en la Tierra solo tenemos dos opciones: seguir en nuestras inercias de miedos, resistencias, incredulidad…o abrirnos a la experiencia por venir.

Se que la Madre Tierra tiene que depurarse. Pero no tiene por qué ocurrir como nos están mostrando. Esto es una posición negativa que nos impide afrontar y vivir el momento presente.

Solo nos piden que trabajemos nuestro interior. Sin escuchar lo externo. 

Nunca hemos estado solos, ni lo estaremos. Solo existe Vida en la Creación.

UN REGALO DE NUESTRA PAREJA CÓSMICA (clica en la flechita)

Siéntate cómodamente, busca el momento idóneo en el cual estés tranquilo en casa o en la Naturaleza. Cierra los ojos, respira de manera consciente. Visualízate en plena Naturaleza. En un lugar conocido o creado por ti, donde te sientas realmente bien. Respira su olor, fresco, puro, penetrante. Ahora, va a llegar hasta ti un color. Sea el que sea, es un cristal con un regalo para tu Corazón. Guárdalo en él. Pon tus manos primero la derecha, luego encima la izquierda en tu pecho para sentirlo y guardarlo. Quédate a la escucha de tu Ser. Ábrete a la experiencia. Observa el árbol frondoso que habita en tu interior, está repleto de color. Todo aquello que sientas estará bien. Puedes estar así todo el tiempo que desees. Luego, toma tres respiraciones conscientes y poco a poco vuelve al lugar donde te encuentras. Siente de nuevo tu cuerpo, mueve lentamente con cariño tus manos y pies. Sonríe. Finalmente abre los ojos despacio, con calma.

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María José Vázquez

Y acompaño a personas que se encuentran en un Despertar de Conciencia

Mi misión es ayudarte a desarrollar tus capacidades, amplificar tu propio conocimiento y comprensión sobre la Vida a través de los Registros Akáshicos, Terapia Fractal

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