¡Hola querida Alma!
En el viaje anterior los Maestros Akáshicos de la Compasión y la Dulzura me guiaron hasta mí refugio interior donde encuentro calma y equilibrio.
La experiencia culminó en un baile de sonidos y magia, que abrió un portal a una nueva dimensión, a la cual accedimos y en la que todavía hoy continúo mi aprendizaje.
Gracias… ¡y un fuerte abrazo!

«Si se conoce a sí mismo sabe lo que significa amar, y de ahí surge la acción total, que es la única acción buena.
J. Krishnamurti. Obras completas, tomo X.
De camino hacia un nuevo destino, atravesamos mi cosmos interior por un interminable agujero de gusano, lo que me produjo un ligero mareo.
Por fin llegamos. ¡Estábamos en un Sol! ¡Mi Sol interior! Nunca lo hubiera imaginado.
Ante mi sorpresa, los Maestros se apresuraron a aclarar:
“Efectivamente, los astros son fuentes energéticas y nutren de vida a la Creación. El Sol es el Oro Alquímico, que genera y aporta vida.
Los soles se pueden transitar de forma etérica, con conciencia y siempre observando las señales que nos manifiestan. No siempre es el momento adecuado para hacerlo, debido a sus imprevistas reacciones hay que ser precavidos y conscientes. Existen entidades y seres que los pueden transitar siempre, ya que su energía es muy similar. Los soles catalizan la energía que acumulan y pueden transportar, cuerpos celestes, seres o naves, bajo determinadas circunstancias, a otras dimensiones. Cada sol transmuta continuamente las energías de su galaxia y sistema solar; equilibra y armoniza las diferentes dimensiones y las purifica. Los soles de una galaxia conforman una red etérica, que se complementa y comunica con inteligencia y sabiduría. Se activan entre sí para elevar la vibración de la galaxia y se acomodan al entorno en cada momento. Son el motor espiritual del universo.”
El Maestro Akáshico me hacía llegar su Confianza directamente a mi corazón, en el que se asentó una seguridad como nunca antes. Mi pensamiento hervía de curiosidad y preguntas. Él, con inmensa paciencia, me contestó:
“Querida, el sol interior de cada ser creado es igual que un sol de cualquier sistema cósmico. Se rigen por las mismas leyes y conductas. Vuestra ciencia aún no puede comprender estas energías creadoras porque pone límites a las respuestas. Distorsiona la información que reciben para ajustarla a su manera de pensar, a sus criterios y a sus creencias. Cuando el ser se abre a recibir respuestas es cuando avanza, evoluciona.
¿Sabes por qué hemos venido a este sol? ¿Conoces algo más poderoso en la Tierra?
Vuestro Sol interior es la mayor fuerza con que contáis en la Vida. Ésto, ya de por sí, debería aportaros suficiente Confianza en vosotros mismos. Sois criaturas divinas, capaces de todo. Por este motivo os encontráis en el tránsito actual del Alma. La Confianza es necesario despertarla, dejarla que se pose suavemente sobre vuestro corazón, con dulzura. Un corazón confiado es signo de una inteligencia espiritual profunda, también, de sabiduría, amorosidad y pureza.”
Yo percibía esa confianza. Mirando hacia atrás, observaba mi trayectoria, las cosas que había hecho y omitido en la vida, a la vez que reflexionaba sobre lo que aún me quedaba por emprender. En aquel instante y desde la perspectiva ofrecida por los Maestros, no podía comprender mi falta de confianza ¡Inaudito¡ ¡Cómo era posible!

Las limitaciones que continuamente nos ponemos: los miedos, los obstáculos, las creencias… hacen de dique de contención del Alma; de su expresión y manifestación. La limpieza y claridad con la que los Maestros me mostraban los propios obstáculos me emocionaba ¡me sentía tan agradecida! En el interior de aquel Sol, rodeada por Ellos me sentí arropada y feliz. Me encontraba en mi verdadero camino.
Comencé a pensar que debía “descargar” aquella información, sensaciones y emociones en mi físico para no olvidar nada. Ellos, leyendo mis intenciones, me llevaron de la ¿mano? y formaron una espiral conmigo en el centro. Desde el interior de la estrella, comenzamos a mantralizar el AUM. Nuestros cuerpos comenzaron a brillar con una potente luz anaranjada, brillante… fusionada con el mantra, vibraba en una única frecuencia, pero percibía los diferentes tonos y voces de los Maestros.

Concentrada, no me percaté de lo que ocurría.
La espiral, ahora en movimiento, nos adentraba al corazón mismo del Sol. Perdí la conexión con lo externo, con mis compañeros de viaje, incluso conmigo misma. El silencio era absoluto. Mi cuerpo etérico reposaba tranquilamente sobre algo suave y cálido. No había referencias. No sentía presencia alguna, me encontraba en completa soledad. Sin embargo, jamás me he sentido más acompañada, cómoda y querida. De pronto, comencé a percibir una leve vibración. Alguien me llamaba por mi nombre espiritual, no lo oía, solo lo percibía: Ashum, Ashum…
El último Maestro Akáshico, me mostraba el sentimiento de Entrega. Mi corazón, abierto y confiado, se acababa de entregar. No había nada más. La existencia es todo y nada.
Ni siquiera decidí qué hacer entonces.
Experimenté aquella quietud sin esfuerzo alguno. Mi pensamiento no existía. Sin duda, pude haber estado una eternidad así. Llegado el momento, una suave brisa, cálida y agradable comenzó ligeramente a moverme. La infantil risa de mi Maestra Akáshica me acompañaba.
El cuerpo etérico que me sostenía comenzó a reaccionar. De nuevo, en el centro del círculo, suspendida por encima de los Maestros Akáshicos por sus cánticos y su luz, percibí un cambio en el entorno y me vi súbitamente transportada a mi refugio. Reposaba en aquel fragante prado. Sentía plenitud, alegría y la confianza de ser yo misma y libre para expresar todas las emociones y sentimientos que iban aflorando en mí sin cortapisa alguna.
Más tarde, uno de los Maestros se acercó y me dijo lo siguiente:
“Has podido acceder al sagrado lugar que habita en ti porque te has abierto por completo a la experiencia. Has comprobado que el ser, sin los obstáculos de la mente o del miedo, es libre. En tu recorrido por la vida en la Tierra, como el de todas las personas encarnadas allí, existen momentos difíciles que superáis de la mejor forma posible. Algunas vivencias dejan una impronta en vosotros, que se irán manifestando a lo largo de la vida. Para superarlas solo es necesario Confiar en vosotros mismos y en la Creación. Sois seres benditos, excepcionales y que estáis muy protegidos, aunque siempre hayáis creído lo contrario.
El Amor que os habita es la fuerza que os atrae en todo momento y lugar hacia la Luz. Creed y confiad en él, pues siempre os llevará por el camino correcto, por aquel que debáis recorrer, acorde a vuestros códigos de vibración y de desarrollo como Almas.
Ahora es necesario que vuelvas, la experiencia ha sido intensa. Queremos que sepas que no lo recordarás. Tendrás la sensación de haber meditado en quietud, percibirás sensaciones muy agradables, pero no vas a recordar nada de la experiencia… aún.
Solo cuando sea necesario y tu Alma esté preparada para afrontarlo, abriremos tu recuerdo para que lo integres.
Que nuestro Amor te acompañe.”
La confianza y el amor que les profeso a los Maestros fue la sólida base de mi entrega. Su felicidad y sonrisas, las guardo en mi corazón. Comenzaron a desvanecerse mientras la tarde caía. Todo invitaba a marcharse, sin embargo, quise quedarme un poco más alargando el momento. Abracé el verde prado repleto de vida.
Volví a sentir mi cuerpo laxo, abandonado en la cama hacía ¿horas? y tomé conciencia de su corporeidad: imposible mover aún ningún musculo. Sentí mis ojos cerrados, pegados, no podía abrirlos. Pensé ¿qué hora será? Me obligué a salir de aquel estado. Como pude fui retomando el control del cuerpo. Al abrir los ojos, me sorprendí, había perdido por completo la noción del tiempo. ¡Aún no había amanecido!

Renovada, me lancé a la vida aquel día, con una fuerza extraordinaria.
Pensé… ¿Dónde he estado? Sin embargo, continué con mis quehaceres sin darle mayor importancia, sin conocer aún la trascendencia del regalo que acababa de recibir.
Aquí termina este viaje interior, donde los Maestros Akáshicos me han guiado y acompañado en este íntimo recorrido.
La próxima semana Jadesh la Atlante nos narra nuevas experiencias en la Tierra aún nueva y llena de sorpresas y desafíos.
¡Abrazos!…os deseo una feliz semana.
Blog Despertar de Conciencia. Mª José Vázquez Uceda