SOY JADESH

Siempre hay un comienzo en todo.

El punto a partir del cual se da una situación y las cosas empiezan a ser diferentes. No es posible que un comienzo parta de la nada. En la Creación todo se transforma en algo distinto continuamente.

Por eso, la primera vez que recuerdo haber oído hablar de la Tierra, fue mucho, muchísimo tiempo antes de que existiera.

Soy Jadesh, una Atlante.

También soy el ser interior de María José, su Hermana del Alma. En mi infancia espiritual, oía a mis Mayores hablar de un mito, un sentimiento que existía en toda la Creación. Era el proyecto que llamáis Atlante. En él, se contaba que en algún momento determinado, existiría un lugar donde se podría experimentar el Amor Puro en la densidad (1).

Acudir allí sería un reto, la experiencia pondría a prueba las estructuras de cada ser, su Conocimiento y Sabiduría. El amor puro desplegado en cada Alma, tendría una nueva forma de manifestarse desde una densidad a la que no están acostumbrados en esferas de conciencia más elevadas.

Los Mayores que habían percibido un atisbo de aquella experiencia, sabían lo maravilloso que iba a ser, las pruebas a las que se sometería al Alma para que avanzara. También algunos vieron un poco más allá, sintiendo el caos y la desolación…

Sin embargo, todos esperaban ese momento con ilusión y expectación. Era una posibilidad de crecimiento para el Alma, algo que aportaría más Conocimiento a la Unidad. La Luz crece y se expande aún más en la Oscuridad. Nadie sabía cuando ocurriría. Solo el Sentimiento Creador del Padre se manifestaría cuando fuese el momento…

De pronto una sensación de Amor intenso recorrió todos los universos, tocó a todos los seres, con la buena nueva de que ese lugar acababa de nacer.

Todas las familias cósmicas de la Luz y de la Oscuridad se reunieron. Esto, era algo excepcional pero necesario que se diera así. Planificaron su búsqueda por la Creación. Se dejaron sentir…amplificaron su percepción, su corazón.

Ingenieros especialistas crearon una nave etérica en la cual se trasladarían un número determinado de seres de cada familia cósmica. Ésta, tendría unas características muy especiales para que cada cual estuviera en su anillo vibracional correspondiente. Recrearían sus condiciones originales y necesarias para pasar mucho ¿tiempo? fuera del hogar. Esta, sería una misión espiritual de gran relevancia y envergadura nunca antes vista.

Hubo infinidad de voluntarios.

Mi Alma es valiente y curiosa. Haber escuchado las historias de mis Mayores desde siempre, hizo que pronto me ofreciera voluntaria para encontrar, co-crear y armonizar un nuevo lugar Sagrado.

Mi familia me despidió con una Bendición justo antes de embarcarme y partir rumbo a la Tierra. El proyecto Atlante se inició, dando paso a los hechos que siguieron, una gran experiencia para la Creación entera.

Aquella inmensa nave etérica, alojaría a miles de hermanos de todas las esferas de conciencia que como yo, se ofrecieron para acompañar y aportar su conocimiento al mito.

Las familias de la Oscuridad son hermanos de la Luz. Decir que desde la 9ª hasta la 12ª esfera de conciencia de la Oscuridad supone el comienzo de la ascensión de sus Almas hacia el Padre y aunque ellos saben que pertenecen a la Oscuridad, el germen de Luz que poseen los lleva de vuelta hacia Él, han integrado toda su experiencia, aceptado y perdonado sus acciones y comprendido su naturaleza. No existe mayor acto de amor que cuando uno se conoce, acepta y perdona. El Alma crece a partir de ahí, entregándose a evolucionar desde el Amor, acompañando a otros en su camino.

La curiosidad del Alma y el Amor puro presente, sirvieron para que esa hermandad creciera y se fortaleciera. Esto sería muy valioso para tiempos venideros en los cuales ese Amor crearía un vínculo imperecedero de unión absoluta entre Atlantes y madre Tierra. Una simbiosis amorosa y de respeto entre ambos.

Y sentimos la llamada de la madre Tierra.

Pusimos rumbo a ella. Llegamos a un sistema solar aún convulso, recién nacido. Ahí estaba su estrella emitiendo Luz y Energía, vibraciones esenciales con códigos lumínicos que ponían orden en aquel caos. Al contrario de lo que puede parecer, en ese caos es donde más vida existe, las benefactoras ondas emitidas por los distintos planetas, soles, etc. generan y co-crean el entorno que terminará siendo. En la Creación el Caos es Ley y orden.

A una cierta distancia, a orillas del sistema solar, pudimos observar la evolución de aquel planeta. Sentíamos su pulso, cómo su Conciencia existía en lo más profundo, cómo proyectaba su energía. Su letargo era manifestación clara de que su Alma se encontraba en plenitud, sentía y creaba al instante. Podíamos percibir todo aquello, nuestros Mayores se comunicaban con su Esencia, acariciándola, haciéndola sentir acompañada. El inmenso Amor de su Entidad nos llegaba directo a nuestro Centro (corazón), comprendimos entonces que estábamos ante el verdadero Mito.

El tiempo es una energía y solo está presente cuando es necesaria. En el nacimiento nunca lo es, cada ser, cada entidad tiene sus tiempos y se respetan. Por tanto no podemos hablar de tiempo, pero sí de no-tiempo. Y transcurrió mucho no-tiempo.

Podíamos observar cambios visibles en la Tierra y en el entorno constantemente.

Aquel era un entorno vivo, vibrante. El color se apoderaba de un planeta y al cabo de un tiempo, se transformaba en otro color distinto.

El Sol, en su expansión, empujaba a los planetas que lo rodeaban a girar más allá, cada vez un poquito más. Las trayectorias de los planetas cambiaban y por la influencia de los otros modificaban incluso su propia rotación. Reinaba un orden y una armonía excepcionales. Sorprendía como este sistema se reordenaba por sí solo, como si una inteligencia interior les indicara cómo y dónde debían ubicarse, qué vibración era la adecuada para su desarrollo y qué tipo de vida debía existir en ellos. Los Armonizadores Especialistas no tuvimos mucho que hacer entonces. Observábamos y aprendíamos. Son las Fuerzas Naturales las que siempre lo guían todo. Fuimos testigos de excepción de la evolución de esta galaxia y aprendimos mucho sobre estas Fuerzas. Esto nos ayudó sobremanera en momentos difíciles donde hubo que tomar grandes decisiones.

Con nuestras naves burbuja íbamos de aquí para allá, visitando y observando la evolución de todas esas grandes rocas flotantes que eran los planetas.

Nos llegaba su vibración, sentíamos que sería de cada uno de ellos, su función en el sistema solar, su influencia sobre los otros. Las cosas se desarrollaban con normalidad.

Sin embargo, en un momento dado algo ocurrió.

Detectamos algo abultado en la Tierra. Era enorme, ya lo habíamos visto anteriormente, en otros planetas. En lo sucesivo veríamos como se iba desarrollando y finalmente desprendiendo. La madre Tierra gestó a su Luna natural, una hermana o compañera de camino, su complemento idóneo de equilibrio y armonía. La había creado desde su pensamiento creativo, el de su Alma. En su desprendimiento, la Luna comenzó a girar alrededor de la tierra en una trayectoria espiral donde se acompasaban como en un baile sagrado, su coreografía era perfecta.

Podíamos ver las energías y sinergias de ambas, de color nacarado, ámbar y dorado. Un hilo de energía azul, como un cordón umbilical, las unía para siempre.

En el lugar donde había estado la luna creciendo en la tierra, se formó una enorme hondonada. En ella, existe una energía creadora inmanente. Nosotros decimos que aquel lugar es la matriz de la madre Tierra. Poco a poco, la lava surgida de los volcanes, las rocas que llegaban a la tierra en forma de asteroides o meteoritos, el polvo cósmico, todo se fue asentando y creando grandes masas de tierra. Ésta, da estructura y sostén a planetas, seres y lugares cósmicos. Todos los elementos de la Creación tienen su función, nos unen.

Bajábamos a la tierra y sentíamos su latido. Me gustaba hundir mis manos en ella, sentir su pálpito y vibración. En ese momento de unión, se creaba un vínculo entre mis sentidos y los de ella. En esta pre-creación el grupo formaba un círculo. Sosteníamos con el mental superior un cristal y grabábamos el conocimiento necesario. Éste, sería el germen inicial de la vida en la tierra. Después otros hermanos Atlantes seguirían sembrando de vida más concreta y específica; animales, colores que deben predominar según la frecuencia de ese lugar, Naturaleza (que es una entidad sabia y conoce lo que en cada lugar debe existir para que sea en armonía con el resto).

Los ángeles y arcángeles acudían para aportar también su Luz y Energía, necesarios ambos en la co-creación. Sus sagrados cantos, consagraban el verbo creador en la materia, consolidando el Amor Puro en el Alma de la Tierra.


  1. Este concepto encierra connotaciones muy profundas. Es cierto que el Amor existe en todo y en todos. Pero en la densidad todo se manifiesta distinto. Las Leyes Espirituales nos indican que la experimentación del Amor en la materia es necesaria para afrontarse a sí mismo. Es una forma intensiva y potente de pulir el Alma. Las características de cada ser,  su personalidad, su oscuridad, deben ser reconocidas y abrazadas pero no desde el dolor, si no desde la alegría  y el Amor. Porque desde el sufrimiento el Alma queda enredada en espirales energéticos de los que resulta muy complicado salir. La experiencia entonces, se prolonga por infinitudes de tiempo, hasta que el ser recupera su capacidad de discernimiento y conciencia plena.

Blog Memorias de Atlántida. M.ª José Vázquez Uceda

Música de las Esferas

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María José Vázquez

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