Es cierto que soy un poco inquieta. Creo que me viene de lejos.
Mi Alma es como una niña pequeña con ganas de ir al parque. No me deja descansar, me lía con sus viajes inter dimensionales cada dos por tres.
No me quejo. Reconozco que me encanta. Sin embargo, a veces, me siento agotada, pues estos ocurren por la noche. Luego despierto siempre a la misma hora: las 03.30 ó las 04.00h. Suelo quedarme un buen rato recordando el lugar donde he estado, analizando los escenarios, las personas que me han acompañado…las cosas que he hecho. La certeza de saber que he estado en otro lugar Espacio-Tiempo. Pero también ocurren en otros momentos o situaciones, en meditación, en alguna formación.
Han sido muchos y muy variados. Ya me lo decían mis Maestros al principio, cuando asistía a las Escuelas Etéricas junto a Ellos.

“María José debes conocer la Creación, profundiza en cada dimensionalidad, conoce a los Seres que allí habitan. Esto te dará una mayor perspectiva del Todo que somos. Será una buena base para trascender a un nivel superior de Conciencia.”
Empecé por el principio. Me llevaron a la dimensión más baja. Allí, me sentía densa, apretada como en medio de mucha gente, sin control para poder moverme en libertad. La diferencia con los Seres que habitan allí es que yo si era consciente de mi misma. Ellos estaban aún en desarrollo, aprendiendo a conocerse a través de las sensaciones, de la percepción más profunda. No recuerdo respirar.
Solo estaba allí como observadora, sin embargo, sentía como si me encontrara dentro de la tierra, una sensación plomiza y pesada de mí misma.

Después, en una dimensión un poco más elevada, pude aprender que el Ser necesita su espacio personal para evolucionar. Eran lugares corrientes, comunes a nosotros aquí en la Tierra. Sin embargo la diferencia estaba en que allí conocían las Leyes Espirituales. Tenían acceso a un conocimiento mayor que el nuestro aquí en la Tierra. Aun así, hacían cosas que no debían. Sólo estaban experimentando. El Alma necesita experiencia para avanzar, sea de la índole que sea. Luego el Alma, en su evolución, pone tiritas en las heridas, siente Amor y Compasión por sí mismo, por lo perdido que ha podido estar. Se perdona y perdona a otros. Así crecemos.

La cuarta dimensión es solo un “pasillo” por donde transitamos para Crecer. No existen mundos o seres de 4ª dimensión. Es solo un camino que comunica un lugar denso con otro más elevado. Necesario para ayudar a trascender aquello que nos sobra, la mochila que cargamos en exceso y que solo vamos a poder vaciar por ese camino.
Más allá, en lugares de 5ª, 6ª y 7ª dimensión, el Alma crece muy rápido.
Ahí se da una expansión de Conciencia de tal grado que nos obliga a avanzar mucho, aprendemos más, nos desarrollamos con mayor facilidad. Nuestra Alma está hambrienta de Conocimiento y Experiencia. Nos damos no solo a nosotros mismos, también a otros, descubriendo nuestra generosidad, entrega, compasión en las labores que desarrollamos en esos Estadíos de Conciencia.
Nos hacemos más fuertes en el Corazón.
Nuestras Inteligencias se desbordan al igual que nuestra Creatividad. Encontramos el equilibrio en las cosas pequeñas e ínfimas.

El próximo domingo continuará mi periplo…
¡Feliz semana!